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Luis Rosado Vega, orgullo para Yucatán

Canciones: “Peregrina” y “Golondrinas yucatecas”

EL AUTOR

Es un domingo soleado, en el parque central las mujeres caminan luciendo su sencillo pero hermoso huipil, con bordados que resaltan el corte cuadrado del cuello y el borde del vestido, la mayoría calzan sandalias, y para protegerse del sol se cubren con un rebozo.

Los hombres se desplazan en sentido contrario, visten pantalón blanco de corte recto, filipina de fina tela, algunos usan sombreros de jipijapa, es 10 de junio, empiezan las fiestas en honor a San Antonio de Padua, patrono del bello pueblo de Chemax, que en idioma maya significa "árbol de monos", y es aquí, en esta localidad situada en el oriente del estado de Yucatán, México, que el 21 de junio de 1873, nace Luis Rosado Vega. Escritor, periodista, poeta y político. 

En 1900 Rosado Vega ya era redactor de “La Revista de Mérida”. Bajo la protección y dirección de Don Delio Moreno Cantón, maestro de periodistas, escritor, poeta y dramaturgo que también trabajaba en dicha revista, Don Luis fue adquiriendo experiencia y comenzó a destacar como cronista informativo y crítico de arte; con el tiempo llegó a ser uno de los directores de esta revista. 

De su pluma no sólo salían crónicas, sino también hermosos poemas llenos de sentimiento y, bajo el seudónimo de “Maese Ventura”, colaboró en todos los periódicos y revistas literarias de esa época. También participó en publicaciones de otros estados de la república, así como de Cuba, Sudamérica y España. 

Hacia el año 1912 Luis Rosado Vega abordó el género novelesco. Fruto de esta inquietud literaria nace “María Clemencia”, una novela romántica. 

Don Luis conocía y amaba a su tierra, publicó en 1934 dos libros de leyendas “El Alma Misteriosa del Mayab” y “Amerindmaya". En 1937 el autor estuvo en Quintana Roo y conoció la forma nada agradable en que transcurría la existencia de los chicleros, de ahí nació la novela “Claudio Martín, vida de un chiclero” y en 1938 publicó “Lo que ya pasó y aún vive”, un libro sobre sus recuerdos. 

Su producción literaria fue fecunda, algunas de sus obras fueron llevadas al teatro. La primera fue “Callejeras”, “La ofrenda de Venus”, la ópera maya “Payambé” evocación de la tierra del Mayab, poema dramático con música de Fausto Pinelo Río que se estrenó con mucho éxito, en Mérida en 1928 y en México en el Teatro Arbeu en 1929. 

Nuestro autor tenía una inspiración de contrastes, así como creaba situaciones dramáticas también manifestaba su humorismo genial, por eso fue capaz de abordar el teatro cómico regional y cosechar sonados triunfos. 

Aunque su trayectoria como periodista y escritor fue brillante, como poeta fue superior. Su primer libro de poemas: “Sensaciones” (1902), poemario “Alma y Sangre” (1906), “Libro de ensueño y de Dolor” (1907), “Vaso Espiritual” (1919), “En los Jardines que encantó la Muerte” (1936). 

Como hemos podido apreciar en este breve resumen; Luis Rosado Vega desbordó sus versos y así se fue ganando el prestigio y un sitio de honor en la poesía local y nacional. En su tiempo, Luis Rosado Vega, Ricardo Mimenza Castillo y Antonio Mediz Bolio fueron la trilogía de los mejores poetas de la literatura yucateca. 

DE PEREGRINA

Independientemente de sus otros méritos literarios, fue ampliamente conocido en México por ser el autor del poema “Peregrina” (la música es del famoso compositor yucateco, Ricardo Palmerín) Felipe Carrillo Puerto, gobernador de Yucatán, le pidió a Don Luis un poema para obsequiarle a la periodista Alma Reed, corresponsal del New York Times quien fue enviada para escribir acerca de la expedición de antropólogos y arqueólogos que se harían cargo de los trabajos de investigación y rescate en Chichén Itzá. 

En 1952, el propio Luis Rosado Vega, con la modestia que le era característica, narra en el cancionero Clemens, dirigido por Rubén Peniche Díaz, la romántica historia de cómo surgió esta canción: 

"La letra fue simple consecuencia de una lluvia primaveral. Llovió copiosamente una tarde, y esta lluvia auspició una noche espléndida. Teatro, la Casa del Pueblo durante un festival. Concluido éste, nuestro inolvidable Felipe Carrillo Puerto, Alma Reed –la singular, por bella, periodista norteamericana, pero del sur de los Estados Unidos, o sea de San Francisco, California– y yo debíamos asistir a un convivio en la casa del maestro Filiberto Romero, director de la Escuela de Música”.

Prosigue Don Luis Rosado:

“En el auto iba Alma sentada entre Felipe y yo. Entramos en el suburbio de San Sebastián. Con el aguacero de la tarde la tierra había abierto sus entrañas, y despedía de ella misma ese grato y sugestivo aroma de la tierra cuando acaba de ser fecundada por la lluvia, Alma dilató el pecho como para absorber a pleno pulmón aquellas fragancias y dijo: ¡Qué bien huele!

Le salí al paso con una frase simplemente galante:

–Todo huele bien porque usted pasa. Tierra, flores, quisieran besarla y por eso llegan a usted con sus perfumes.

Dijo Felipe al punto:

–Eso se lo vas a decir en un verso.

Contesté:

–Se lo diré en una canción.

“Alma rio argentinamente. Así reía. Concluido el convivio y ya en mi casa, compuse la letra. No podía olvidar a Ricardo Palmerín. En la mañana siguiente lo busqué y se la di. Dos días después ya había nacido la canción. Y eso fue todo”. 

SUS POEMAS 

"Peregrina de ojos claros y divinos

y mejillas encendidas de arrebol,

mujercita de los labios purpurinos

y radiante cabellera como el sol. 

Peregrina que dejaste tus lugares,

los abetos y la nieve, y la nieve virginal,

y viniste a refugiarte en mis palmares

bajo el cielo de mi tierra, de mi tierra tropical. 

Las canoras avecitas de mis prados

por cantarte dan sus trinos si te ven,

y las flores de nectarios perfumados

te acarician y te besan en los labios y en la sien. 

Cuando dejes mis palmares y mi sierra,

peregrina del semblante encantador,

no te olvides, no te olvides de mi tierra;

no te olvides, no te olvides de mi amor".

El poema “Golondrinas yucatecas” de Luis Rosado Vega con música de Ricardo Palmerín es valorada como una destacada composición lírica que nos hace vibrar a lo largo de su interpretación y que tiene mucha fuerza musical. 

"Vinieron en tardes serenas de estío,

cruzando los aires con vuelo veloz,

en tibios aleros formaron sus nidos,

sus nidos formaron piando de amor.

¡Qué blancos sus pechos!, sus alas qué inquietas,

¡qué inquietas y leves!, y abriéndose en cruz,

y cómo alegraban las tardes aquellas,

las tardes aquellas bañadas en luz. 

Así en la mañana jovial de mi vida

llegaron en alas de la juventud

amores y ensueños como golondrinas,

como golondrinas bañadas de luz. 

Más trajo el invierno su niebla sombría,

la rubia mañana, llorosa se fue,

se fueron los sueños y las golondrinas,

y las golondrinas se fueron también".

 EL OCASO DEL POETA

Durante varios años Rosado Vega vivió en la ciudad de México, hasta que vencido, fatigado y triste retornó a su tierra para ya no salir nunca más; al pasar el tiempo y con muchos años encima, fue víctima de una dolorosa enfermedad que no le impidió seguir siendo poeta y que se lo entregó a una de sus musas favoritas: LA MUERTE. 

El 31 de octubre de 1958 a los ochenta y cinco años, falleció Don Luis Rosado Vega a la una y veinte de la tarde en el sanatorio de la quinta “La Ibérica”. Curiosamente, en un día dedicado a los difuntos. 

La inspirada obra de Luis Rosado Vega fue un orgullo para Yucatán. Su nombre figura en antologías nacionales, la primera de las cuales fue “Parnaso de México” en 1919, y en las de toda Hispanoamérica. También es nombrado en numerosas Enciclopedias. Sus restos mortales fueron trasladados al monumento “Creadores de la Canción Yucateca” en el cementerio general.

Referencias:

https://www.trovadores-yucatecos.com/Luisrosadovega.html

https://www.guiaturisticamexico.com/municipio.php?id_e=31&;id_Municipio=02131

https://www.museodelacancionyucateca.com/2016/05/03/luis-rosado-vega/

 Créditos

Corrección de estilo: Xchel Aurora P. Palafox y Aurora Palafox León.

Logística en redes y apoyo técnico: Jairo León Pérez Palafox.

Realización: Juan Manuel Guzmán.



Genaro Codina autor de: La Marcha de Zacatecas.

                                                                                EL MÚSICO

Genaro Codina Fernández, nació en la ciudad de Zacatecas el 10 de septiembre de 1852. Sus padres dirigieron sus esfuerzos en la formación de Genaro y lo inscribieron en un prestigiado colegio, ahí mostró inclinación por el arte y aprendió a ejecutar varios instrumentos, pero principalmente el arpa, que era el que mejor ejecutaba.


De joven se dedicó principalmente a la pirotecnia, Genaro hacía los fuegos artificiales que se quemaban año tras año, durante las fiestas patrias de Zacatecas. Su vida transcurrió entre su oficio y la composición musical. En 1887 hizo una marcha al entonces presidente de la República, Don Porfirio Díaz, quien en agradecimiento lo nombró contador de la jefatura de hacienda en Zacatecas.

Durante su vida compuso muchas obras, marchas, vals, mazurcas, aunque ninguna alcanzó la popularidad de su "Marcha de Zacatecas". Algunas de sus marchas más conocidas: "Porfirio Díaz", "Patria Mía" y "México".

MUERTE
Genaro Codina Fernández, falleció el 22 de noviembre de 1901, en su domicilio de las calles de Compañía, en Zacatecas, sin que de ello se hiciera mención alguna. En 1942 se llevó a cabo un gran acto cívico en el Teatro Calderón en su memoria, el Ayuntamiento de la Ciudad de Zacatecas mandó poner una placa en la casa número 16 de la calle de la Compañía, donde él vivió, desde ese momento cambió de nombre la calle, por el de este destacado compositor. Sus restos descansan en el Mausoleo de los Hombres Distinguidos Zacatecanos, en el panteón de la Purísima.

LA MARCHA ZACATECAS

Genaro Codina compuso la marcha Zacatecas en el año de 1892 y fue tocada por primera vez en público en la primavera de 1893, por la Banda del Estado, que era dirigida por Fernando Villalpando y reforzada por la Banda de Niños del Hospicio, además de una banda de guerra. El mérito de la instrumentación de la marcha corresponde a Fernando Villalpando.

Por su aceptación y frecuente interpretación en actos oficiales, está considerada como el segundo Himno Nacional Mexicano, así como el Himno Nacional de la charrería mexicana.
Se dice que una tarde del año de 1891, se hallaban reunidos en la casa del compositor Fernando Villalpando varias personas, entre las que estaba Genaro Codina. Al parecer, al fragor de la conversación surgió un reto entre ambos músicos, que consistía en ver cuál de los dos componía la mejor marcha militar. Hecha la apuesta, se acordó que el vencedor de la justa musical dedicaría su marcha al entonces gobernador de Zacatecas, el general Jesús Aréchiga.

Cada uno se fue por separado a escribir su marcha, y dicen que días después, mientras paseaba por el parque hoy conocido como Alameda García de la Cadena, Genaro Codina fue bendecido por la inspiración, y de inmediato acudió a su instrumento favorito, que era el arpa, y escribió la primera versión de su marcha.

Poco después, esta marcha y la que había compuesto Villalpando fueron sometidas al escrutinio de un jurado privado, y la marcha de Codina fue declarada como la mejor de las dos. Fieles al espíritu de la apuesta original, Codina y Villalpando organizaron una serenata con la Banda Municipal de Zacatecas, para presentar la marcha ante el gobernador.

Como muestra palpable de que no había mala sangre entre los dos adversarios, Villalpando no sólo hizo el arreglo para la banda a partir del original de Codina para arpa, sino que también se encargó de dirigir a la banda el día del estreno de la Marcha Aréchiga, como fue conocida originalmente la pieza. Sin embargo, inmediatamente después del estreno, el gobernador Aréchiga tuvo un gesto noble y modesto y pidió que, en lugar de su nombre, la marcha ostentara el nombre del estado.


Esta es la letra original de ¡La Marcha de Zacatecas!

Prestos estad a combatir
oíd llamar suena el clarín,
las armas pronto preparad
y la victoria disputar.

Prestos estad suena el clarín
anuncia ya próxima lid,
vibrando esta su clamor
marchemos ya con valor.

Sí, a lidiar marchemos
que es hora ya de combatir
con fiero ardor, con gran valor,
hasta vencer, hasta vencer.
Hasta morir.

Prestos estad a combatir
oíd llamar suena el clarín,
las armas pronto preparad
y la victoria disputad;
prestos estad suena el clarín
anuncia ya próxima lid,
vibrando está su clamor
marchemos ya con valor.

Como huracán que en su furor
las olas rompen en la mar
con rudo empuje y con vigor
sobre las huestes avanzad;
no os detengais, no haya temor
pronto el ataque apresurad
guerra sin tregua al invasor
viva la patria y libertad
viva la libertad, viva.

Viva la libertad, viva.

Que viva sí, viva.

Oh, patria mía, tu hermoso pabellón
siempre sabremos, llevarlo con honor.
Oh patria mía, tu hermoso pabellón
siempre sabremos, llevarlo con honor.
Prestos estad a combatir
oíd llamar suena el clarín,
las armas pronto preparad
y la victoria disputad;
Prestos estad suena el clarín
anuncia ya próxima lid,
vibrando está su clamor
marchemos ya con valor.

Como huracán que en su furor
las olas rompen en la mar
con rudo empuje y con vigor
sobre las huestes avanzad;
no os detengais, no haya temor
pronto el ataque apresurad
guerra sin tregua al invasor
viva la patria y libertad
viva la libertad, viva.
Viva la libertad, viva.
Que viva sí, viva.


Amigos ya aprendimos algo del cómo nació la muy famosa y difundida “Marcha Zacatecas”, que desde su nacimiento fue conocida y reconocida como una especie de himno regional zacatecano, gracias a Genaro Codina.

Referencias:
https://institutohistorico.org/genaro-codina-fernandez/
https://www.sacm.org.mx/Informa/Biografia/08170
https://es.wikipedia.org/wiki/Genaro_Codina

Créditos del audio
Corrección de estilo: Xchel Aurora P. Palafox. Aurora Palafox León.
Logística en redes y apoyo técnico: Jairo León Pérez Palafox.
Realización: Juan Manuel Pérez Guzmán. 


Simón Bolívar, el Hombre de América



“A Bolívar no se le puede ver por encima del hombro, ni como general, ni como estadista, ni como escritor, ni como legislador, ni como tribuno. Bolívar es uno de los más complejos y hermosos especímenes de Humanidad"

Rufino Blanco Fombona, escritor y político venezolano.

Quizás ésta sea una de las definiciones más agudas del Libertador, porque revela que no se trata de un mesías ni de un semidiós homérico, sino de un ser humano de vida muy compleja y, por eso mismo, hermosa para ser estudiada. Su existencia estuvo marcada por múltiples dificultades que lo condujeron al destino que conocemos. Cuando se habla de Simón Bolívar es difícil encontrar un comentario que no esté teñido por alguna pasión, amiga o enemiga.


                          HUÉRFANO Y REBELDE

Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco nació el 24 de julio de 1783 en Caracas. Sus padres pertenecían a dos importantes linajes caraqueños, los "amos del Valle", criollos descendientes de los fundadores de la ciudad y que ocuparon el escalón más alto de la pirámide social durante el período colonial. 

Todo parecía preparado para que Simón y sus hermanos administraran las cuantiosas propiedades de la familia, tal como había sucedido durante los dos siglos anteriores.
Pero pronto la desgracia se cernió sobre él: cuando contaba tres años murió su padre; y a los nueve falleció su madre, que nunca le mostró demasiado cariño. Simón quedó al cuidado de su abuelo, Feliciano Palacios. “Huérfano, prometido a una riqueza considerable, heredero presunto de plantaciones extensas, esclavitudes y casas, no tuvo una infancia feliz ni una educación sistemática”, escribe otro de sus biógrafos, Arturo Uslar Pietri, a pesar de que su abuelo buscó los mejores maestros que ofrecía la pequeña ciudad.

Pero su carácter rebelde construyó con la desobediencia una barrera infranqueable. A los doce años se escapó de casa de Carlos Palacios, su tutor, y huyó a la de su hermana María Antonia. El pleito judicial por quién había de administrar su fortuna concluyó con el traslado forzado de Bolívar a casa de un maestro llamado Simón Rodríguez. Según el propio tutor del joven, el nuevo preceptor de Bolívar es “un sujeto de probidad y habilidad notoria, y estando destinado por su oficio a la enseñanza de los niños podrá más cómodamente proveer a la educación de éste, teniéndole siempre a su vista y en su propia casa, que es bastante cómoda y capaz”. 

En 1799, cuando murió su abuelo, Bolívar fue enviado a estudiar a Madrid. En Veracruz escribió a su tío Pedro Palacios y Sojo, con la dudosa certeza del que aún no conoce bien la ortografía: “Usted no extrañe la mala letra pues ya lo hago medianamente pues estoy fatigado del movimiento del coche en que acabo de llegar, y por ser muy a la ligera la he puesto muy mala y me ocurren todas las especies de un golpe”. Al llegar a Madrid se alojó en casa del marqués de Ustáriz, en la calle de Atocha, y tuvo la educación que todo joven de su clase debía recibir: lenguas extranjeras, danza, matemáticas, equitación, historia.

En Madrid conoció a una joven, María Teresa Rodríguez del Toro, de quien se enamoró perdidamente. Pese a la inicial oposición del padre, en 1802 se casó con ella y regresó a Venezuela dispuesto a atender sus haciendas; pero, apenas ocho meses después, María Teresa murió en Caracas de una violenta fiebre, incapaz de soportar el clima del trópico.
Éste fue, quizás, el primero de los acontecimientos que orientaron su destino de forma muy distinta a la que había planeado.

EL HÉROE DE UN CONTINENTE

De aquí en adelante, su vida tomó un rumbo definitivo; los siguientes veinte años fueron los que le dieron brillo militar y político, al hilo de los acontecimientos que jalonaron el proceso de independencia de América del Sur.
En 1806, Francisco de Miranda, el Precursor, invadió infructuosamente Coro, cerca de la costa venezolana; la aventura no tuvo éxito, pero llenó de esperanza a Bolívar, que retornó entonces a América. Por otra parte, en 1808, Napoleón colocó a su hermano José en el trono de España y provocó una guerra que convulsionaría la Península hasta 1814; la usurpación tuvo un agudo efecto en las colonias americanas y, entre otros muchos, produjo el movimiento secesionista de 1810 en Caracas, que desembocó en la firma del Acta de la Independencia al año siguiente.

Fue entonces cuando comenzó la vida pública de Bolívar; desde la Sociedad Patriótica de Caracas se distinguió por sus ardientes llamamientos a la independencia, y enseguida se integró, con el grado de coronel, en el ejército que al mando de Francisco de Miranda debía defender a la república de la reacción española.
Simón Bolívar lideró durante veinte años la lucha para lograr la independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
En 1815, Bolívar proclamó a Cartagena de Indias "Ciudad Heroica" por su valentía en el sitio a que fue sometida por los españoles. Simón Bolívar se trasladó allí en 1812, desde donde escribió el primero de sus grandes documentos políticos, el Manifiesto de Cartagena.
Participó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el "Hombre de América" y una destacada figura de la Historia Universal, ya que dejó un legado político en diversos países latinoamericanos, algunos de los cuales le han convertido en objeto de veneración nacionalista.

EL FINAL DE UN SUEÑO
Veinte años la lucha. La guerra había terminado, pero la intriga política no había hecho más que empezar. Bolívar se encontraba en el pináculo de su carrera y brillaba como el Libertador de todo un continente. La Gran Colombia que presidía agrupaba un vasto espacio en la mitad norte de América del Sur, los actuales estados de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá; Perú y Bolivia, liberados por él mismo y por Sucre, se mantenían en su órbita. Pero Bolívar iba incluso más allá.

 En 1818 soñaba: “La América unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas". Ya presidente de Colombia, imaginaba una “liga americana” que uniría su república con los demás estados hispano-americanos independientes (México, Perú, Chile y Argentina) en una federación que tendría una presencia propia en la política internacional.

“La América unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas"

Pero pronto sus antiguos compañeros de lucha se convirtieron en enemigos: Acusado de ansias imperiales, en 1828 asumió la dictadura tras una conspiración en Bogotá que estuvo a punto de costarle la vida. Hastiado de las rencillas, las ambiciones y los crímenes políticos, frustrado porque había "arado en el mar”, en enero de 1830 convocó un congreso en el que presentó su dimisión irrevocable. En unos meses su república unificada se disolvió, dejando en su lugar una serie de países independientes gobernados por caudillos militares.

Los veinte años que había pasado recorriendo el continente a caballo habían minado la salud y los ánimos de aquel “hermoso espécimen de Humanidad" que dedicó su vida y su fortuna a llevar a cabo el juramento que hizo junto a su maestro al pie del monte Aventino.


Simón Bolívar falleció en Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830, completamente empobrecido, alejado de la vida pública, culpado de un afán desmedido de poder, perseguido con saña por sus envidiosos enemigos. El último deseo de su testamento político revela de qué calibre fue la bravura que lo guió incluso a las puertas de la muerte, la máxima dificultad:


“Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.


 Destacar sus acciones y trayectoria en este espacio, sería una proeza inalcanzable para este escribiente así que mi aportación será únicamente una audio-grafía para recordar al gran libertador Simón Bolívar, el cual hoy dia  sigue recibiendo honores en varias partes del mundo a través de estatuas o monumentos, parques, plazas, etc. Así mismo, sus ideas y posturas política-sociales perdurarán para siempre a través de la corriente o postura llamada Bolivarianismo.
Puedes escuchar el audio aquí o dar un clic en los siguientes enlaces:

https://twitter.com/Juanma_guz 
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https://www.facebook.com/juanmanuel.perezguzman/


   
¡Vamos al Reencuentro con la Historia!




Créditos del audio
Guion: Área creativa del CECOM
Locución: Verónica Cotero.
Realización: Juan Manuel Guzmán
Producción. Radio UJAT 107.3, de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

Lucha Reyes, La reina de la canción ranchera


Ciudad de México, 23 de junio de 1944; media botella de tequila y 25 nembutales provocaron que aquel día la quietud de la calle de Andalucía, en la colonia Álamos, se perturbara. A las 16:30 horas fue sacada casi inconsciente una mujer con los signos vitales muy débiles, inmediatamente fue trasladada a un hospital de las calles Durango y Monterrey. Ahí varios médicos trataron de arrebatarla de la muerte. Su nombre: ¡Lucha Reyes, la reina de la canción ranchera!
Por desgracia, todos los esfuerzos fueron inútiles. A las 02:20 horas del 25 de junio de 1944, sin haber salido de su larga agonía, Lucha Reyes dejó de existir.

Su tristeza fue tanta que no soportó más y decidió quitarse la vida y perpetuar su nombre como la precursora de la música vernácula mexicana.

María de la Luz Flores Aceves, conocida como Lucha Reyes nació en Guadalajara, Jalisco, el 23 de mayo de 1906. Aunque de niña mostró su afición por el canto, el rasguear de su voz y el falsete característico que logró imponer en sus canciones, tuvo su auge a partir de los años treinta cuando se especializó en temas del folclor mexicano, y en su estado natal, obtuvo el título de reina del Mariachi, poco tiempo después junto con su familia se trasladó a la Ciudad de México.

EL DEBUT DE LUCHA REYES
Su carrera profesional se inició a los trece años, debutando en una carpa ubicada en la plaza de San Sebastián, cerca de su casa. En 1920 viajó a los Estados Unidos para estudiar canto y desarrollar sus aptitudes como soprano, sin embargo, fue contratada para una gira por varios estados de aquel país, cosechando triunfalmente sus primeros aplausos.

Precisamente durante ese recorrido conoció al periodista Gabriel Navarro, con quien poco después contraería matrimonio. Lucha estaba por tener a su primer hijo cuando sufrió un aborto. A partir de esta tragedia el hombre de su vida comenzó a tratarla despectivamente, trayendo consigo el inevitable divorcio.

ATORMENTADA POR EL ALCOHOL
Después de una larga temporada en los Estados Unidos Lucha regresó a México, formó junto con las hermanas Ofelia y Blanca Ascencio el trío Reyes-Ascencio, ya para entonces su adicción por las bebidas alcohólicas y sus continuos incidentes bochornosos durante sus presentaciones la llevaron a ser lanzada del trío.

A pesar de que Lucha se sentía desilusionada por el rechazo de sus compañeras, en 1927 reinició su búsqueda de la fama, uniéndose al Cuarteto Anáhuac con el que realizó una gira por Alemania. Estando en Berlín, capital alemana, Lucha padeció una fuerte infección de garganta que la hizo retirarse durante un año de su actividad como cantante, pero la falta de dinero y las preocupaciones la hicieron retornar a la actividad. Lo inesperado fue que debido a la infección sufrida su voz se tornó rasposa y desgarrada, imponiendo un estilo agresivo a sus interpretaciones, con el que lograría una plena identificación.


LA PRESENCIA DE LUCHA REYES
A partir de 1928 Lucha Reyes emprendió por el sendero de la interpretación vernácula de manera solista. Un año después inició su mejor etapa como artista, creando un estilo personal y logrando sonados éxitos como "La Tequilera", "¡Ay Jalisco no te rajes!", "El Corrido de Chihuahua", "El Herradero", "La Panchita", "Traigo un amor", "Juan Colorado", "El Castigador", "Rayando el sol", "Caminito de Contreras" y más.

En 1930 el empresario Frank Founce la contrató para varios conciertos en el escenario del teatro Million Dollar, de Los Ángeles.

NO ERA HERMOSA, PERO LLEGÓ AL CINE



Aunque Lucha no poseía una gran belleza, su rostro y presencia llamaron la atención de algunos productores de cine, incluyéndola en películas como; “Los dorados de Villa” (1939), con Domingo Soler, Pedro Armendáriz y Susana Cora; El zorro de Jalisco (1940), con Pedro Armendáriz y Emilio “el indio” Fernández; y ¡Ay Jalisco, no te rajes! (1941), con Jorge Negrete y Gloria Marín.

EL OCASO DE LA ESTRELLA
Las canciones rancheras al igual que los boleros son puros melodramas, tal vez el género más popular. Lucha Reyes hizo de su vida un melodrama. Su vida extraña, fuerte e inhumana hizo que fuera mitificada y a veces olvidada. Su voz atiplada se convirtió en potente y fuerte, y nadie ha podido imitarla. El olvido siempre es el lugar de los rebeldes, y ella era una mujer que podía enamorarse y vivir de manera diferente a la convencional. Hay muchas Luchas y situaciones; como la relación con su madre, los fracasos amorosos y el alcohol, pero también la alegría al cantar.

Por las noches de farra se oía a Lucha disfrutar cantando: ¡Ay! yo me muero donde quiera/ en la raya la primera/ yo me juego el corazón.

La vida sentimental de la cantante Lucha Reyes fue un tobogán. A pesar de su personalidad arrolladora, su potente y rasgada voz, además de su sensibilidad extrema, su vida fue una búsqueda infructuosa del amor y la amistad que nunca llegaron plenamente. Al respecto la pianista, pedagoga y musicóloga mexicana, Yolanda Moreno Rivas, nos dice:

“La personalidad de Lucha era única, prodigaba su voz hasta desgarrarla, gemía, lloraba, reía, maldecía. Nunca antes se habían escuchado interpretaciones en ese estilo. Sobreponiéndose a las críticas que no aceptaban su falta de refinamiento, Lucha Reyes simbolizaba y personificaba a la mujer bravía y temperamental mexicana. La atormentada artista, no era capaz de manifestar con toda franqueza que al cantar sentía ganas de echarse un trago porque un nudo se le formaba en la garganta, ella estaba destinada a personificar el mítico personaje femenino encargado de dar voz a la canción del género ranchero”.

EL ÚLTIMO ADIÓS
Lucha Reyes atraía multitudes en los lugares donde se presentaba. con una botella de tequila en la mano, cantaba de manera espectacular. Dejó alrededor de 85 canciones grabadas, pero debe haber cantado muchas más en la XEW en donde estrenaban a diario sus canciones algunas de las cuales eran pícaras.

Su voz y estilo inconfundible le reservaron un lugar inmortal en la historia musical mexicana.
En la agencia funeraria antes de que el féretro fuera cerrado para siempre, el escultor y pintor Arturo Garres, admirador y amigo fraterno de la artista, sacó una mascarilla de su rostro con el que esculpiría una escultura. Minutos después el ataúd fue trasladado al Panteón, y bajo los acordes de "La Tequilera", "Guadalajara" y "La Panchita", rúbricas musicales de Lucha Reyes, fue sepultada en una tumba del lote de actores.





1-       Ay Jalisco no te rajes-autor. Ernesto Cortázar. Manuel Esperón González
2-       La Tequilera-autor- Alfredo D´ Orsay
3-       Caminito de Contreras-autor- Severiano Briceño
4-       La Panchita-autor- Joaquín Pardavé
5-       El herradero- autor -Pedro Galindo
6-       La canción mexicana-autor- Paco Guerrero
7-       Yo me muero donde quiera-autor- Federico Ruiz 



              Créditos
Referencias:
 https://es.wikipedia.org/wiki/Lucha_Reyes- https://www.elfinanciero.com.mx/
https://gladyspalmera.com/

Locución: Marina Gómez Carrera.
Corrección de estilo: Xchel Aurora P. Palafox. Aurora Palafox León.
Logística en redes y apoyo técnico: Jairo León Pérez Palafox.
Realización: Juan Manuel Pérez Guzmán.