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!Horacio Quiroga, 19 de febrero aniversario de su muerte!

Horacio Quiroga  es quizá el mayor cuentista de la literatura latinoamericana. El próximo 19 de febrero se conmemora el aniversario de su fallecimiento ¡Vamos a recordarlo!

“Muerte, ese es el gran sueño que tengo desde el día en que nací, porque la vida me ha matado poco a poco con su imagen oscura, la cual no puedo dejar de ver.”

LA TRAGEDIA DE SU VIDA

-La vida de Horacio Quiroga, siempre estuvo marcada por la tragedia, los accidentes de caza y los suicidios.

-Cuando Horacio tenía  dos meses y medio, su padre murió al dispararse accidentalmente con una Barret calibre 50 que llevaba en la mano.

-La alegría que le provocó la aparición de su primer libro “Los arrecifes de coral, poemas, cuentos y prosa lírica”, publicado en Buenos Aires en 1901, se vio trágicamente opacada —una vez más— por las muertes de dos de sus hermanos, Prudencio y Pastora, víctimas de la fiebre tifoidea en el Chaco.

-El funesto año de 1901 guardaba aún otra espantosa sorpresa para el escritor. Su amigo Federico Ferrando, se encontraba con Horacio, quien inspeccionaba un arma, de pronto se le escapó un tiro que impactó en la boca de Federico, matándolo instantáneamente.

-En 1915 su esposa Ana María Cires de Quiroga se suicidó con veneno después de una violenta pelea con el escritor, dejando a Horacio y a sus 2 hijos sumidos en la más oscura desesperación.

-El 19 de febrero de 1937, Horacio Quiroga bebió un vaso de cianuro que lo mató pocos minutos después entre espantosos dolores.  

EL AUTOR
Horacio Silvestre Quiroga Forteza nació en Salto, Uruguay, el 31 de diciembre de 1878 –cuentista, dramaturgo, político y poeta. Fue el maestro del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista. Sus relatos breves, que a menudo retratan a la naturaleza como enemiga del ser humano bajo rasgos temibles y horrorosos, le valieron ser comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe.
Hizo sus estudios en Montevideo, capital de Uruguay hasta terminar el colegio secundario. Estos estudios incluyeron formación técnica (Instituto Politécnico de Montevideo) y general (Colegio Nacional), y ya desde muy joven demostró un enorme interés por la literatura, la química, la fotografía, la mecánica, el ciclismo y la vida de campo.

Simultáneamente también trabajaba, estudiaba y colaboraba con las publicaciones La Revista y La Reforma. Poco a poco, fue puliendo su estilo y haciéndose conocido. Durante el carnaval de 1898, el joven poeta conoció a su primer amor, una niña llamada María Esther Jurkovski, que inspiraría dos de sus obras más importantes: “Las sacrificadas” y “Una estación de amor”.

Horacio Quiroga abrazó la narración breve con pasión y energía. Fue así que en 1904 publicó el notable libro de relatos “El crimen de otro”, fuertemente influido por el estilo de Edgar Allan Poe, durante dos años posteriores Quiroga trabajó en multitud de cuentos, muchos de ellos de terror rural, pero otros en forma de deliciosas historias para niños pobladas de animales que hablan y piensan sin perder las características naturales de su especie.

En los años posteriores  Quiroga se iría convirtiendo en un famoso y prestigioso autor, cuyos escritos eran buscados ávidamente por miles de lectores.

LA POLÍTICA Y LA LITERATURA

En 1919 Horacio Quiroga  obtiene dos importantes ascensos en el escalafón consular (primero a cónsul de distrito de segunda clase y luego a cónsul adscrito) al mismo tiempo llegó también su nuevo libro de cuentos, “El salvaje” y en 1920 funda la Agrupación Anaconda, un grupo de intelectuales que realizaba actividades culturales en Argentina y Uruguay.

Entre 1922 y 1924, Quiroga participó como secretario de una embajada cultural en Brasil (cuya Academia de Letras lo distinguió especialmente) y, de regreso, vio publicado su nuevo libro: “El desierto” (cuentos).

Por mucho tiempo el escritor se dedicó a la crítica cinematográfica, teniendo a su cargo la sección correspondiente de la revista Atlántida, El Hogar y La Nación. También escribió el guion para un largometraje («La jangada florida») que jamás llegó a filmarse.

SUS AMISTADES

En su vida literaria  Quiroga cultivo la amistad de Leopoldo Lugones y José Enrique Rodó, la infatigable labor de Quiroga en el ámbito literario y cultural le granjeó también  la amistad y admiración de grandes e influyentes personalidades. De entre ellos se destacan la poeta argentina Alfonsina Storni y el escritor e historiador Ezequiel Martínez Estrada. Quiroga llamaba cariñosamente a este último «mi hermano menor».

LA ENFERMEDAD, EL ABANDONO, EL FINAL

Corría el año de 1935 Quiroga comenzó a experimentar molestos síntomas, aparentemente vinculados con una prostatitis u otra enfermedad prostática. Al intensificarse los dolores y dificultades para orinar, su esposa logró convencerlo de trasladarse a Posadas, ciudad en la cual los médicos le diagnosticaron hipertrofia de próstata.

Pero los problemas familiares de Quiroga continuarían: su esposa e hija lo abandonaron definitivamente, dejándolo —solo y enfermo— en la selva. Ellas volvieron a Buenos Aires, y el ánimo del escritor decayó completamente ante esta grave pérdida.

Cuando el estado de la enfermedad prostática hizo que no pudiese aguantar más, Horacio viajó a Buenos Aires para que los médicos tratasen sus padecimientos. Internado en el prestigioso Hospital de Clínicas de Buenos Aires a principios de 1937, una cirugía exploratoria reveló que sufría de un caso avanzado de cáncer de próstata, intratable e inoperable.

Desesperado por los sufrimientos presentes y por venir, y comprendiendo que su vida había acabado, Horacio Quiroga en la madrugada del 19 de febrero de 1937 bebió un vaso de cianuro que lo mató pocos minutos después entre espantosos dolores.  Su cadáver fue velado en la Casa del Teatro de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) que lo contó como fundador y vicepresidente. Tiempo después, sus restos fueron repatriados a su país natal.

SU OBRA

Hipersensible y excitable, dado a amores imposibles, frustrado en sus empresas comerciales pero aún así emocional y sumamente creativo, Quiroga abrevó en su propia vida trágica y en la naturaleza a la que estudió y padeció, con su férrea voluntad de trabajador y su sutil mirada de minucioso observador para construir una obra narrativa a la que la mayor parte de los críticos consideraron poéticamente autobiográfica.

Tal vez Quiroga fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transformó en un grito desesperado.

SUS LIBROS

Los arrecifes de coral (poemas, 1901)

El crimen del otro (cuentos, 1904)

Los perseguidos (cuentos, 1905)

Historia de un amor turbio (novela, 1908)

Cuentos de amor de locura y de muerte (cuentos, 1917)

Cuentos de la selva (cuentos infantiles, 1918)

El salvaje (cuentos, 1920)

Los sacrificados (teatro, 1920)
Anaconda (cuentos, 1921)

El desierto (cuentos, 1924)

La gallina degollada y otros cuentos ( 1925)

Los desterrados (cuentos, 1926)

Pasado amor (novela, 1929)

Más allá (cuentos, 1935)
El hombre muerto (cuentos)

Créditos

Locución: Dunia Rodríguez, Marina Gómez Carrera

Dramatización: Lázaro Palma Salaya, Mayra Salmerón y Juan Manuel Guzmán

Guion: equipo creativo del CECOM

Realización: Juan Manuel  Pérez Guzmán, para RADIO UJAT 107.3 F. M. de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

 









El almohadón de plumas




Las Medias de Los Flamencos



La Gallina Degollada

1 comentarios:

X dijo...

Excelente trabajo, muy trágica la vida de este escritor uruguayo, creo que en mucho de su obra se vio reflejada esa faceta fúnebre. Sin embargo, tiene cuentos muy bonitos relacionados con la naturaleza :)